Lo cierto es que no sabía cómo enfocar esta entrada, y creo que me dejaré llevar por lo que vivimos y cómo lo sentimos. Pero para empezar y que no comience siendo “aburrido” pasamos directamente a las fotografías del encuentro.
A pesar de más personas interesadas por la quedada al final sólo fuimos tres; Miguel Vicente García, Humberto Rolens y un servidor. Pero qué más da, lo importante de ésto es vivir una misma experiencia fotográfica, aprender, entender, disfrutar. Sin importar la cantidad de cámaras ni personas, y creo que lo conseguimos. A mi me gustó mucho, voy a comentar brevemente cómo fue, desde mi perspectiva…
Hubo momentos en los que veíamos los tres situaciones llamativas, como en una frutería repleta de gente en plena calle, dijimos a la vez “wow”, posteriormente vimos un hombre haciendo una silla en la calle, dijimos a la vez “wow”. Son momentos y situaciones que sabes que ahí puede haber una buena foto. Como la mujer árabe de rojo que se tapaba con el bolso, no conseguimos hacer la foto como queríamos, aunque Humberto sacó una buena toma.
Fue una buena experiencia porque viviendo el momento me di cuenta de que cada uno de nosotros veía momentos y situaciones de distinta manera, no como el ejemplo anterior que son situaciones “obvias”. Me gusto, y mucho, porque eso quiere decir que siempre hay una buena foto, “sólamente” tienes que verla en ese preciso instante, valorarla, y con el tiempo se aprecia los avances. (Venga, ya queda poco y al final de la entrada, las fotos de “detrás de las cámaras”).
Yo salí con el 17/2.8, que en alguna ocasión usé el 50/1.5 y el 135/2.8 aunque no he seleccionado ninguna foto con estas focales, y llegué a una conclusión comentada con los compañeros. Se pueden hacer fotos preciosas con el 135mm con un buen bokeh, que en la EP1 se convierte en un 270mm (conversión 2x), pero ya no es cuestión de lo que guste a los demás, si no de lo que te llene a ti. Nada tiene que ver acercarte con el pencake 17mm (34mm) que con el 135mm, porque la foto de alguna manera ya no es tuya, se convierte en un robado “cobarde” que no te llena en absoluto. Esta fotografía no son robados, no buscas una cara, buscas una situación, algo que transmita. Con un 35mm mantienes vivo un entorno real, cercano, vivido. Por tanto recomiendo encarecidamente usar, por lo menos de vez en cuando, un magnífico 35mm, o 40mm, y disfrutar de la experiencia. Además, los resultados son muy gratificantes.
Se aprende de todo, y es que no me da miedo admitir un curioso ejemplo en el que Humberto cogía la cámara con una mano y la correa se la enrollaba en la muñeca. Llevo tiempo queriendo comprar una correa de mano, no de cuello, y aunque suene vergonzoso no caí en simplemente enroscar la correa en la muñeca. Eso me dió mucha libertad de movimiento. Y aunque suene obvio, a veces no hacemos lo más simple y lógico hasta que lo vemos en otros. Por eso, estas quedadas son muy enriquecedoras. Ahora llamadme tonto, vale.
El sonido de la cámara también fue comentado, y es que no es lo mismo hacer una foto en plena calle repleta repleta de gente, que en un metro esperando a que llegue con ese silencio, del cual una foto suena hasta al final del pasillo. En la calle tienes mayor confianza, porque tampoco quieres “dar la nota” y ser el centro de atención (excepto con la Canon analógica de Miguel! a penas se oye…). Eso también te ayuda a centrarte más en la fotografía.
Hubo muchas maneras de fotografiar, desde la de poner la cámara prácticamente oculta, hasta poner la cámara prácticamente a 20cm del sujeto y disparar. Cada modo provoca una fotografía totalmente distinta, y es la elección del fotógrafo y las circustancias del momento. Podemos pensar que el “esconder” la cámara es simplemente por miedo de meterse en lios, y pienso que no es así, esconderla es un simple método para capturar ese momento sin ningún tipo de modificación de la situación, para ello requiere que no se vea que vas a hacer una foto.
Y muchas más cosas que seguro que Miguel y Humberto tienen que contarnos.
Por eso el título. Una experiencia “repetible” porque siempre se disfrutará de estas quedadas, siempre se aprenderá algo, y sus resultados siempre serán gratificante.
A continuación algunas fotos de “detrás de las cámaras”.

Raúl Magdaleno, por Humberto Rolens

Miguel Vicente García y Raúl Magdaleno, por Humberto Rolens

Humberto Rolens y Miguel Vicente García, por Raúl Magdaleno

Humberto Rolens, por Raúl Magdaleno

Por Miguel Vicente García

Miguel Vicente García, por Raúl Magdaleno
Os esperamos en la próxima!
Jajaja, experiencia repetible, me encanta como suena la idea. Un placer compartir paseos con ustedes……la próxima, nocturna, obligatorio!!
como se nota lo bien que os lo habeis pasado, pero…, una cocacola ??? y las cañas donde estan ????
ahora a por la segunda, y si es posible a la mañana, al atardecer o con suerte si les toca, con lluvia.
Los resultados que habeis conseguido dan para otra mas, y mas y cuantas mas se puedan hacer mejor
un saludo a todos.
Muy buenas fotografías hicieron. Parece que la pasaron muy bien. Que bueno poder ver estos trabajos y que compartan sus experiencias. Se aprende mucho. Gracias por compartir sus trabajos. Saludos desde Argentina!!!
para mí fué la primera y no sabía muy bien que esperar, si bien otros espacios -cine y teatro- son necesariamente colectivos, esto de hacer fotos parece mas de lobos solitarios. Callejeamos desde Banco de España hasta la Puerta de Toledo, el primer acierto fué descubrir un Madrid que no conocía mucho, mas auténtico y personal, con calles estrechas (las prefiero) que se despertaban poco a poco. Decía Marker aquello de que la fotografía es “el instinto del cazador sin la necesidad de matar”, y el éxito de la cacería en manada está en que se aprende y se comparte con gente que va a lo mismo que tú, se estudian armas, se prueban estrategias y al final cuando te limpias la sangre (vale, rianse, ya se que exagero) se exhiben y disfrutan las presas, las de todos, que ya por haber estado ahí son también un poco tuyas. Un gustazo haberlos conocido fuera de lo virtual, ahora hay que repetirlo y hacerlo pronto -muy recomendable también para quienes gustan de este modo de ver y no se atreven todavía- preparen la escopeta.
PD. Nacho la cocacola es mía, es lo que hay, el birring no me va y si pido leche la gente me miran raro, que remedio…
Si pides leche nos ves a Miguel y a mi rollo ‘paparazzis’! Por cierto, ¿os suena el avatar que me he puesto?
ya ves nacho, mejor cocacola, ¿en que pensaría Kubrick cuando hizo la naranja mecánica…? y vaya avatar de autor Raúl.
Regístrate ahora para comentar (y mucho más...).

/rating_on.png)

Últimos comentarios